Frases del dia

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jueves, 21 de abril de 2016

PARTICIPACIÓN DE LA ARGENTINA EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS

PARÍS 1924


Tras varios intentos por enviar participantes a los Juegos, la historia olímpica argentina comenzó en París 24. El punto de partida fue el 31 de diciembre de 1923 cuando el presidente Marcelo T. de Alvear, por decreto, creó el Comité Olímpico Argentino (COA) y votó una partida de 250 mil pesos para solventar los gastos con fondos de premios no cobrados por los beneficiarios de la Lotería Nacional. En Europa, el recuerdo de la Primera Guerra Mundial todavía estaba latente y aún se veían las huellas de las bombas cuando un grupo integrado por 93 argentinos (todos hombres) se atrevió a cruzar el océano Atlántico en barco. Curiosamente, en ese viaje que demandó cuatro semanas eternas, realizaron la etapa final de su preparación.

El COA envió representantes en yachting, remo, tiro, natación, pesas, esgrima, atletismo (100, 200 y 400 metros, 110 y 400 metros con vallas, posta 4x100 metros, decatlon y saltos en largo y triple), pentatlon moderno, boxeo, tenis, ciclismo y polo. Aquel equipo de polo había empezado a seleccionar los caballos que llevarían a la capital francesa un año antes de la partida. Y justamente fue este deporte el que llegó a París con el objetivo y la confianza de ganar una medalla. Y no defraudó. Guillermo Brooke Naylor, Juan Miles, Enrique Padilla, Arturo Kenny, Jack Nelson y Alfredo Peña demostraron que el polo argentino era (y todavía lo es, claro) el mejor del mundo para lograr la primera medalla de oro en la historia de Argentina. En su camino a la gloria, los ‘Cuatro grandes del Sur’ (así fueron conocidos internacionalmente Kenny, Nelson, Padilla y Miles) disputaron cuatro partidos marcando 46 goles y recibiendo sólo 14. Los atletas de Francia y España fueron derrotados por 15 a 2 y 16 a 1 respectivamente, y luego quedaron en el camino los de Gran Bretaña por 9 a 5. Ya en la final frente a Estados Unidos, el partido fue más parejo y se definió para los argentinos por 6 a 5 con un gol agónico de Jack Nelson en los segundos finales del séptimo y último chukker. 

Sin embargo fue el boxeador Pedro Quartucci (luego sería un reconocidísimo actor) el primero en obtener una medalla olímpica individual al ganar el bronce en la categoría pluma. Desde ese momento el boxeo empezó a escribir la página más gloriosa del deporte olímpico argentino ya que la de Quartucci fue la primera de las 24 medallas que este deporte consiguió a lo largo de los Juegos, algo que ninguna otra disciplina ha obtenido. A esas dos medallas en la primera participación del COA hay que sumarles también las de plata de Héctor Méndez y Horacio Copello en boxeo (categorías medio mediano y liviano, respectivamente) y la de Luis Brunetto en salto triple. Pero hubo además una de bronce, de Alfredo Porzio, entre los pesados de boxeo. El caso de Brunetto fue para destacar ya que siendo un atleta desconocido estuvo al frente de toda la competición con una marca de 15,42 metros. Pero en su último intento el australiano A. W. Winter, con 15,52, batió el récord olímpico y mundial y se quedó con el oro.  


AMSTERDAM 1928


La nueva cita olímpica fue en la ciudad holandesa. Cuatro años después y con los sueños renovados, una delegación argentina de 101 deportistas volvió a embarcarse rumbo a Europa. El COA inscribió a deportistas en atletismo, boxeo, ciclismo, esgrima, fútbol, equitación, lucha, natación, deportes de invierno, pesas, remo y yachting. El buque a vapor ‘Andes’ transportó a los deportistas argentinos a Amsterdam un mes y medio antes del inicio de los Juegos, para que pudieran realizar una buena preparación final. Los resultados en esta edición volvieron a dejar un saldo positivo para el deporte argentino puesto que se obtuvieron siete medallas otra vez. Si se tiene en cuenta que en dos presentaciones ya se habían conquistado 14, el panorama era alentador. Igualmente se estaba lejos de las potencias.

Las máximas alegrías en Amsterdam las trajeron el boxeo y la natación. Víctor Avendaño ganó la medalla de oro entre los medio pesados de boxeo. Cuatro rivales sucumbieron al poder de sus puños hasta que llegó el 11 de agosto cuando venció por puntos al alemán Ernst Pistulla. Así Avendaño se convirtió en el primer campeón olímpico individual argentino. Arturo Rodríguez Jurado es un nombre que también entró en la historia olímpica argentina al lograr su hazaña de obtener su medalla de oro en la categoría pesado. En su segunda y última participación en los Juegos, Rodríguez Jurado era el de talla más pequeña de todos los boxeadores de su categoría. Tres contendientes quedaron en el camino (uno de ellos por nocaut) hasta llegar a la final frente al sueco Nils Ramm. Rodríguez Jurado subió al ring a pegar sin pensar y cuando terminó el primer round Ramm tenía su cara ensangrentada y ambos ojos cerrados. El árbitro no dudó en declarar campeón al argentino. Años más tarde continuó la carrera deportiva de Rodríguez Jurado, pero en el rugby, donde llegó a ser capitán del seleccionado nacional. Ante el asombro de todos, la tercera medalla de oro de estos Juegos llegó un 9 de agosto a través del nadador Alberto Zorrilla luego de consagrarse en los 400 metros libre y de establecer un nuevo récord mundial.

Zorrilla había sufrido pleuresía a los 7 años, una enfermedad temible en ese entonces, y, para recuperarse, su médico les recomendó a sus padres que hiciera natación. A los 18, en París 24, se había quedado a un paso de las finales de los 100 y 400 metros libre. Pero a Amsterdam llegó en su mejor momento. En la final de los 400 el duelo estaba dado entre el sueco Arne Borg y el australiano Andrew Charlton. Borg se retrasó en la largada y Charlton entabló una lucha con el estadounidense Clarence Crabbe (luego se haría mundialmente famoso en el cine, como ¨Flash Gordon¨). Faltando 25 metros, Zorrilla, que ocupaba el andarivel número 6, de repente se acercó a los líderes y terminó superándolos.  

La actuación en Amsterdan se completó con tres medallas de plata y una de bronce. Raúl Landini consiguió el segundo lugar en la categoría welter de boxeo, al igual que Víctor Peralta en pluma. La otra medalla de plata fue para el fútbol. Por primera vez el COA participó en este deporte en los Juegos Olímpicos y no decepcionó. El equipo nacional alcanzó la final goleando sucesivamente a las selecciones de los Comités Olímpicos de Estados Unidos por 11 a 2, Bélgica por 6 a 3 y Egipto por 6 a 0. En ese conjunto se destacó la eficacia de Domingo Tarascone, de Boca, quien convirtió cuatro goles en cada uno de estos partidos. Argentina y Uruguay disputaron la medalla de oro en la final. Pero hicieron falta dos partidos para llegar a una definición porque el primero lo empataron 1 a 1. Tres días después Uruguay venció 2 a 1 con goles de Figueroa y Scarone. Monti marcó para Argentina. Así comenzó la odisea por conseguir el máximo galardón en fútbol que recién se lograría 76 años más tarde. ¿La medalla de bronce? Fue para el equipo de florete compuesto por Roberto Larraz, Raúl Antaguzzi, Luis y Héctor Luchetti, Camilo Caret y Oscar Viñas.  


LOS ÁNGELES 1932


Inscriptos en atletismo, boxeo, esgrima, natación, pesas y tiro, los argentinos viajaron, una vez más, con todas las ilusiones. Sólo 36 atletas partieron hacia la costa oeste de Estados Unidos. Una delegación notablemente más pequeña a las que habían representado al COA en los Juegos anteriores.  Como ya era habitual, el boxeo aportó la mayor cantidad de medallas: dos de oro y una de plata. Aquellas las consiguieron Santiago Lovell en la categoría pesado y Carmelo Robledo en pluma; y la de plata, Amado Azar en mediano. Lovell, de chico, había sido vendedor de diarios y más de una vez había tenido que defender su puesto a las trompadas. Por eso lo apodaban ‘Terror de Dock Sud’ a quien partió a los Juegos con la convicción de que traería la medalla de oro. Y así lo hizo. Venció por puntos al italiano Luigi Rovati en el combate decisivo y cumplió con su pronóstico. Carmelo Robledo también había sido repartidor de diarios en su infancia, en la esquina de avenida Córdoba y Rodríguez Peña. Allí, en la calle, aprendió a boxear a los 12 años. En Los Ángeles 32, en tres días sucesivos, tuvo tres combates, con tres claras victorias, demostrando toda su experiencia ganada en Amsterdam 28. La pelea por el oro fue ante el alemán Josef Schleinkofer pero para esa pelea hay una historia: increíblemente el transporte que debió llevarlo desde la villa Olímpica hasta el estadio no llegó. Entonces el cocinero de la delegación nacional, que era un argentino radicado en Los Ángeles, se ofreció a llevarlo en su auto particular.  Felizmente llegó a tiempo y derrotó a Schleinkofer por puntos sin dejar dudas ante un rival que lo superaba físicamente. Para recordar, al volver a Argentina le regaló a su madre dos fotos que se había sacado con los actores Mary Astor y Clark Gable, dos estrellas de Hollywood.  

En estos Juegos se dio una de las hazañas más grandes que el deporte argentino supo conseguir. El rosarino Juan Carlos Zabala, el ‘Ñandú criollo’, se dio el gusto de ganar el maratón. Huérfano desde los 6 años, Zabala se había criado en un orfanato de Marcos Paz donde comenzó a destacarse en el atletismo. A la hora de la largada de aquel inolvidable 7 de agosto, Paavo Nurmi, el ‘Finlandés volador’, se le acercó y le dijo que si corría con la cabeza ganaría. Zabala salió primero del estadio Olímpico repleto por 75 mil espectadores. Siempre se mantuvo entre los puestos de punta y a cuatro kilómetros de la meta recuperó el liderazgo para no dejarlo jamás. El joven con el número 12 en la espalda y una ‘A’ en el pecho de su camiseta de algodón blanca con una franja celeste, cruzó la meta luego de competir durante dos horas, 31 minutos y 36 segundos estableciendo un nuevo récord olímpico y ganándose un lugar en la historia grande del atletismo argentino y mundial.  


BERLIN 1936


Con 55 atletas la delegación del COA partió rumbo a una Berlín que vivía e los comienzos del nazismo con Hitler a la cabeza. Los deportistas participaron en atletismo, esgrima, boxeo, natación, polo, remo, tiro y yachting y cumplieron una de las actuaciones más recordadas en los Juegos Olímpicos: nuevamente la cosecha fue de siete medallas (al igual que en París 24, Amsterdam 28 y Londres 48) aunque con la novedad de que por primera vez en la historia de Argentina participó una mujer. Ella fue la nadadora Jeannette Campbell, quien logró la medalla de plata en los 100 metros libre a sólo 20 centésimas de la holandesa Hendrika Mastenbroek. Campbell había comenzado su historia con el deporte a los 6 años en Belgrano, donde jugaba al hockey sobre césped. Diez años después obtuvo su primer título argentino de natación. Su preparación para los Juegos no había sido fácil: para poder entrenarse durante los 24 días que el buque ‘Cap Ancona’ tardó en llevar a los atletas a Berlín, su entrenador Carlos Borras había comprado una soga elástica para que pudiese nadar junto al borde de la pileta, que tenía sólo cinco metros de largo. El boxeo continuó ganando medallas.

Como no podía ser de otra manera, la delegación de boxeadores argentinos no se fue de Berlín sin el oro. Esta vez el turno fue de Oscar Casanovas en la categoría pluma, quien luego de vencer al sudafricano Charles Catterall por puntos hizo izar la bandera argentina a lo más alto y provocó que el Himno Nacional se escuchara en el estadio. De todos modos su vida siempre había girado en torno al fútbol. Era una promesa que había llegado hasta la sexta división de Huracán, donde era el goleador y patrón del juego. Pero Berlín fue el escenario de su más grande conquista deportiva. Además Guillermo Lovell en la categoría pesado obtuvo la medalla de plata y Raúl Villarreal en la categoría mediano y Francisco Risiglione en la medio pesado, las de bronce. También el remo aportó lo suyo. El par sin timonel integrado por Julio Curatella y Horacio Podestá fue ganador de otra medalla de bronce.

El segundo oro fue conquistado por el equipo de polo. En su última aparición en los Juegos, al igual que en París 24, llegó a lo más alto del podio ratificando el nivel del polo nacional. Los atletas de  Argentina, Inglaterra y México disputaron las medallas de oro y plata y los de Hungría y Alemania, la de bronce. En el primer partido, Luis Duggan, Roberto Cavanagh, Andrés Gazzotti y Manuel Andrada aplastaron 15 a 5 a los mexicanos. Y en la definición ante los ingleses dieron la más grande lección de polo jamás vista en los Juegos: 11 a 0. El mundo del deporte cayó rendido ante los pies argentinos.  


LONDRES 1948


Con 242 atletas, el COA envió la delegación más numerosa de su historia hasta la fecha rumbo a la nueva cita olímpica en una ciudad elegida luego de la Segunda Guerra Mundial. Los deportistas nacionales fueron inscriptos en atletismo, lucha, basquetbol (dos años más tarde este equipo sería campeón del mundo), natación, boxeo, pesas, ciclismo, pentatlón moderno, esgrima, remo, equitación, tiro, gimnasia, waterpolo, hockey sobre césped y yachting. Una vez más los atletas argentinos cosecharon una buena cantidad de medallas. Y nuevamente el 7 fue el número de la suerte. Mauro Cía logró una de ellas, de bronce en la categoría medio pesado. Entre las de plata se encontraron las de Enrique Díaz Sáenz Valiente en la competencia de tiro con pistola automática y la del bote de la clase 6 metros de Enrique Sieburger, Enrique Sieburger (h), Julio Sieburger, Rodolfo Rivademar y Emilio Homps. También fue de plata la medalla que obtuvo Noemí Simonetto en salto en largo. Justamente Simonetto fue la única de las 11 mujeres argentinas que viajaron que subió al podio y en la capital inglesa se convirtió en la segunda medallista de la historia. Su marca de 5,60 metros fue superada en nueve centímetros por la húngara V. Gyarmati. 

Rafael Iglesias es otro nombre de oro en la memoria olímpica argentina. Ninguna otra medalla fue conquistada con tanta garra y tanta hombría. Otra vez el boxeo. Y otra vez los pesados. En su segundo combate le aplicaron un golpe en el ojo derecho que lo mantuvo totalmente cerrado hasta el final de la competencia. Luego de dejar afuera a tres rivales (un español, un italiano y un sudafricano), la pelea decisiva fue ante el imponente sueco Gunnar Nilson. En el primer round Iglesias soportó dos tremendos golpes del adversario pero enseguida se colocó a la ofensiva. En el segundo asalto tiró a Nilson, pero éste pudo levantarse cuando la cuenta llegó a nueve. Entonces Iglesias remató a la mole rubia con otro derechazo que se hundió en su cuerpo. Esta vez el rival no se levantó. Dentro de aquel grupo de boxeadores hubo uno muy especial, muy particular. Su nombre era Pascual Pérez. El pequeño mendocino ya había conquistado todo: la corona de su ciudad, la de su provincia, la argentina, la rioplatense y la latinoamericana, todas en la categoría mosca. Un título olímpico 
era su próxima estación. Pérez tenía que realizar cuatro peleas para alcanzar la final. Todas las sorteó con su notable técnica, sentido del tiempo y distancia y una pegada sumamente agresiva para su kilaje. 

Dos nocauts técnicos y dos triunfos por puntos lo depositaron en el combate por el oro, donde aguardaba el italiano Spartaco Bandinelli. Los dos primeros asaltos fueron de guerra, en los que el argentino desplegó su variedad de recursos y actuó siempre de manera exacta en los esquives. Pero el último fue una fiesta. Mientras Bandinelli fue al frente con valentía sabiéndose perdedor, Pérez no se alejó de la lucha y respondió de igual manera, tanto que llegó fatigado al término del combate. Con 22 años tocó el cielo con las manos. Había alcanzado la gloria olímpica. Pero si hay una actuación olímpica que brota con rapidez de la boca cuando se habla de las grandes proezas del deporte argentino, ésa es la que tuvo como inolvidable protagonista a Delfo Cabrera. Peculiarmente sucedió un 7 de agosto, la misma fecha en la que 16 años antes Juan Carlos Zabala había ingresado gallardo y primero a la pista del Coliseum de Los Ángeles. Los 42,195 kilómetros del maratón londinense sufrieron en su recorrido 43 cuestas pronunciadas, 13 vueltas con ángulo cerrado y desniveles de 50 metros de altura en tramos de apenas 400 metros. En el programa, con el número 233, se anunció a un tal ‘Delfio Cabrora’. En el kilómetro 37, Cabrera iba sexto y alcanzó a Eusebio Guiñez, también argentino, quien venía sufriendo dolores hepáticos. Cuando emparejó su marcha, Guiñez sólo alcanzó a alentarlo. El momento más dramático se vivió en la entrada al estadio Wembley. El belga E. Gailly hizo contacto con la pista tambaleándose totalmente exhausto, pero seguía primero. Quince segundos después, Cabrera hizo lo mismo aunque con un estado físico diferente. Con la cabeza siempre al frente fue disolviendo diferencias hasta que, faltando una vuelta, superó a Gailly, que parecía caerse. Todo Wembley se puso de pie y comenzó a alentarlo. Cabrera continuó su marcha y tras 2h34m51 cortó con su pecho la cinta de llegada. Con el arribo de Eusebio Guiñez en el quinto puesto y de Armando Sensini en el noveno, se produjo la más grande actuación del atletismo argentino en la historia de los Juegos.  Cabrera y Zabala ganaron el maratón el mismo día. Es por eso que el 7 de agosto es el día Olímpico Argentino.  



HELSINKI 1952


Los Juegos Olímpicos vieron flamear la bandera argentina en lo más alto y escuchar el Himno Nacional por última vez en un largo tiempo. Es que en la capital finlandesa los atletas argentinos lograron su última medalla de oro hasta Atenas 2004. Los 134 deportistas de nuestro país participaron en atletismo, basquetbol (con los campeones mundiales), boxeo, ciclismo, equitación, esgrima, gimnasia, lucha, natación, waterpolo, pentatlón moderno, pesas, remo, tiro y yachting. Todos ellos partieron rumbo a Helsinki con el objetivo de mejorar o superar la gran actuación en Londres cuatro años antes. Y quedaron cerca ya que la producción final fue de cinco medallas, dos menos que en la capital inglesa.

Un deporte que hasta ese momento no había tenido actuaciones destacadas fue motivo de orgullo y medalla para Argentina: el pesista Humberto Selvetti logró la de bronce en la categoría completo. Un desconocido se transformó en noticia. Cuatro años más tarde, volvería a ser centro de atención.  Una vez más el boxeo aportó dos medallas. Una fue de plata ganada por Antonio Pacenza en la categoría mediopesado y la otra fue obtenida por Eladio Herrera en los superwelters. A esta altura el boxeo había acostumbrado mal a los argentinos por su cosecha de (varias) medallas en cada Juego. Argentina volvió a sorprender a todos en el maratón: Reynaldo Gorno secundó al mítico atleta checoslovaco Emil Zatopek y generó un gran revuelo ya que estuvo cerca de quedarse con la medalla de oro.

Sin embargo lo más destacado llegó desde el agua. El bote con el que corrían dos remeros se lo habían prestado en Regatas de San Nicolás. Era muy pesado y no estaba en las mejores condiciones. Junto con Tranquilo Capozzo y Eduardo Guerrero llegaron a la final del doble par junto a atletas de otros cuatro Comités Olímpicos: los de Unión Soviética, Checoslovaquia, Uruguay y Francia. A la mitad de la carrera los argentinos, sin que se les notara los diez kilos de más que pesaba su bote, pasaron al frente y nunca más abandonaron la primera posición al irse escapando lentamente. A 500 metros de la llegada ya le llevaban un bote y medio de ventaja a los checoslovacos y tres a los soviéticos y la historia ya estaba escrita. Un dato curioso: esa dupla se formó recién a principios de 1952 y sólo había corrido junta seis veces ganando las seis regatas. Después de esa inolvidable temporada, Capozzo y Guerrero nunca más remaron juntos...  


MELBOURNE 1956


La ciudad australiana había obtenido la sede de los Juegos luego de una reñida lucha con Buenos Aires, a la que en la votación final derrotó tan sólo por un voto. Los primeros Juegos que se realizaron en el Hemisferio Sur y en Oceanía contaron con la participación de 37 deportistas argentinos, quienes compitieron en atletismo, boxeo, equitación (este deporte se realizó en Estocolmo, Suecia), esgrima, lucha, pentatlón moderno, pesas, tiro y yachting. La producción argentina fue escasa. A partir de aquí, la supremacía de las potencias se incrementará cada vez más y se harán más notorias las diferencias ante los atletas amateurs, como los argentinos.  

El caso más llamativo y dramático lo protagonizó el pesista Humberto Selvetti, quien una edición atrás de los Juegos había sido medalla de bronce. En esta oportunidad, Selvetti llegó hasta la final de la categoría pesado, pero una definición del reglamento hizo que se quedara con la medalla de plata. Había luchado por ser el mejor contra el estadounidense Paul Anderson. Selvetti había totalizado 500 kilos y su adversario debía levantar 185 kilos en envión, para igualarlo. En ese caso, el más liviano de los dos se quedaría con la victoria. Anderson logró esa marca y cuando fueron a la balanza pesó tres kilos menos que el argentino. Aquel 25 de noviembre fue el día más triste en la vida de Selvetti. Tampoco aquí el boxeo se quedó afuera del medallero argentino. Víctor Zalazar, en la categoría mediano, fue el encargado de traer la medalla ‘nuestra’ de cada cita olímpica.  


ROMA 1960


Con el crecimiento cada vez mayor del deporte a nivel mundial y el comienzo lento pero continuado del profesionalismo en el mundo entero, las potencias siguieron despegándose del resto aumentando la tendencia de Melbourne. En consecuencia, las chances de obtener una medalla empezaron a achicarse. En estos Juegos se notó la diferencia entre los atletas de elite y los 100 argentinos que partieron hacia Roma, pese a todo, sacaron a relucir su corazón y su entrega. Pero así y todo, el esfuerzo apenas alcanzó para conseguir dos medallas. Los deportes para los que habían sido anotados los atletas nacionales fueron atletismo, boxeo, ciclismo, equitación, esgrima, fútbol, gimnasia, lucha, natación, saltos ornamentales, waterpolo, pentatlón moderno, remo, tiro y yachting.  Una de aquellas medallas vino desde el boxeo. Abel Laudonio obtuvo la de bronce en la categoría mediano. La otra medalla fue en la clase Dragón de yachting, con el equipo que integraron Jorge Salas Chávez, Héctor Calegaris y Jorge del Río.  


TOKIO 1964


Ciento diez atletas argentinos viajaron a Tokio, una docena más que los que habían ido a los anteriores Juegos. Sólo consiguieron traer una medalla de plata. La delegación argentina presentó participantes en 14 deportes: atletismo, boxeo, ciclismo, esgrima, equitación, fútbol, gimnasia, judo, lucha, natación, remo, tiro, pesas y yachting. 

Carlos Moratorio, capitán del Ejército, obtuvo la medalla en la prueba completa de equitación. Pese a concurrir con deportistas de la talla del atleta Osvaldo Suárez, los nadadores Susana Peper (hija de Jeannette Campbell) y Luis Alberto Nicolao, el pesista Humberto Selvetti (había ganado medallas en los dos Juegos anteriores) y futbolistas como Agustín Mario Cejas, Miguel Ángel Tojo y Roberto Perfumo, el resto de la delegación nacional no pudo subir al podio.   


MEXICO 1968


Buenos Aires quedó otra vez en el camino de la votación. Los de México DF 68 fueron los primeros Juegos realizados hasta el momento en una ciudad latinoamericana. Las condiciones para disputar las competencias no fueron las ideales debido a la altura. De todas formas, dos de los 96 argentinos que participaron lograron una medalla. El COA dijo presente en atletismo, boxeo, pesas, ciclismo, equitación, esgrima, hockey sobre césped, pelota (deporte de exhibición), lucha, natación, remo, tiro y yachting. 

Alberto Demiddi, quien ya había tenido una experiencia olímpica en Tokio 64, llegó tercero en la final de single en remo y obtuvo la medalla de bronce, que no sería la única que lograría en su carrera. Eso sí, el boxeo retornó a su placentera rutina de aportar medallas: Mario Guilloti conquistó una de bronce en la categoría welter. 

Entre los deportistas argentinos que participaron y que no tuvieron la chance de colgarse una medalla en el pecho estuvieron Juan Carlos Dyrzka, Luis Alberto Nicolao, Víctor Galíndez y el equipo masculino de hockey sobre césped, entre otros.  Argentina sumó otras medallas pero en pelota (al ser un deporte de exhibición no fueron oficiales). El equipo nacional estuvo compuesto por Ricardo Bizzozzero, Antonio Carosella, Jorge Goyeche, Aarón Sehter y Jorge Utge. Bizzozzero, Sehter y Utge fueron plata en frontenis; y Carosella, Goyeche, Sehter y Utge, plata en pelota de goma.  


MUNICH 1972


Estos Juegos estuvieron signados por el ataque terrorista del grupo islámico ‘Septiembre Negro’ en plena Villa Olímpica sobre una parte de la delegación israelí, donde murió un deportista, otro fue herido y el resto terminó secuestrado. Cercano a los atletas de ese país se alojó la misión argentina de 98 atletas, junto a su par de Uruguay, que se ubicó exactamente al lado de la de Israel. Inscriptos en atletismo, boxeo, ciclismo, equitación, esgrima, hockey sobre césped, judo, lucha, natación, tiro, remo y yachting, las esperanzas argentinas de ganar una medalla quedaron reducidas a una sola realidad: la de Alberto Demiddi, quien nuevamente subió al podio. Aunque esta vez trepó un escalón más alto que en México DF 68 ya que obtuvo la medalla de plata en el single de remo.  El resto de los deportistas argentinos regresó apenas con el sueño cumplido de participar en un Juego Olímpico, aunque con el sabor amargo de no haber conseguido un éxito que los depositase a ellos y al país en un escalón más alto del deporte mundial. 

Entre los integrantes de la delegación de esgrima se encontraba un joven llamado Fernando Lúpiz, que luego se convertiría en un conocido actor de nuestro país. Y en el seleccionado de hockey sobre césped estaba Horacio Rognoni, padre de Cecilia, quien años después obtendría una medalla olímpica con Las Leonas.  



MONTREAL 1976


Setenta deportistas argentinos viajaron para mantener el espíritu olímpico encendido e intervenir en la fiesta más grande del deporte mundial. Pero ninguno consiguió ganar una medalla. En consecuencia, estos fueron los primeros Juegos Olímpicos en los que participó Argentina desde París 24 en los que la misión retornó con las manos vacías. Todos regresaron con la frustración de no poder continuar con el aporte de metales durante 11 participaciones olímpicas. Como siempre los deportistas argentinos, con mucho amor propio, dieron lo mejor de cada uno con el simple objetivo de hacer figurar al país en la elite deportiva. Aunque esta vez nada fue suficiente. Hubo representantes en atletismo, boxeo, ciclismo, equitación, esgrima, hockey sobre césped, judo, lucha, natación, remo, tiro y yachting.  


LOS ANGELES 1984


Los Juegos volvieron a la ciudad estadounidense por segunda vez en 52 años. Después de su ausencia en 1980 por el boicot impulsado por Estados Unidos y aceptado por la gran mayoría de los países occidentales a Moscú 80, participaron 86 atletas argentinos inscriptos en atletismo, boxeo, canotaje, ciclismo, equitación, esgrima, judo, lucha, natación, remo, tiro, tenis, voleibol y yachting. Desafortunadamente se repitió la historia por segunda vez consecutiva: Argentina no trajo medallas. Ante la notable superioridad de las potencias, el nadador Alejandro Lecot, la saltarina Verónica Ribot, el boxeador Pedro Décima, los ciclistas Marcelo Alexandre, Gabriel y Juan Curuchet y la tenista Mercedes Paz, entre otros, dieron lo máximo, pero no resultó suficiente. Los voleibolistas Daniel Castellani, Hugo Conte, Raúl Quiroga, Carlos Wagenpfield, Waldo Kantor, Leonardo Wiernes, Jon Uriarte, Alejandro Diz, Esteban de Palma, Esteban Martínez, Alcides Cuminetti y Daniel Colla fueron los que más sobresalieron. Dos años antes habían sorprendido al mundo entero en el Mundial de Argentina al quedarse con el tercer lugar. Y cuatro años después lograrían la hazaña de conseguir una medalla dejando boquiabierto al mundo entero.  



SEÚL 1988


Pasaron 16 años y cuatro ediciones de los Juegos para que Argentina volviera a alegrarse con otra medalla. Tras esa sequía, la capital surcoreana ofreció la gran oportunidad de tomarse una revancha. 

El COA envió 124 atletas para competir en 17 deportes: atletismo, boxeo, canotaje, ciclismo, esgrima, fútbol, hockey sobre césped, judo, natación, remo, tenis, tenis de mesa, tiro, tiro con arco, voleibol y yachting. Las actuaciones más memorables fueron las de Gabriela Sabatini en tenis y del equipo masculino en voleibol. Resultaron los únicos en conseguir medallas, las primeras luego de la de plata obtenida en Munich 72 por Alberto Demiddi en el single de remo. 

Por aquel tiempo Sabatini ocupaba un lugar entre las mejores jugadoras del mundo. Su rival de siempre era la alemana Steffi Graf. Y como era de prever, la final olímpica la disputaron ellas dos. Para acceder al encuentro decisivo, Sabatini había eliminado a Sabrina Goles en la primera ronda, a Silvia Hanika en los octavos de final, en los cuartos de final a Natalia Zvereva y en la semifinal a Manuela Maleeva por un contundente 6-1 y 6-1. Pero su paso triunfal se detuvo ante una de las mejores tenistas de la historia, quien la venció por 6-3 y 6-3 quedándose con la medalla de oro. Entonces Sabatini se colgó la de plata, suficiente para que la bandera argentina volviera a flamear en los Juegos Olímpicos. 

La otra gran alegría llegó de la mano de un deporte de conjunto. Fue a través del voleibol, que tras aquel tercer puesto en el Mundial de Argentina en 1982 volvió a sorprender al mundo al adjudicarse la medalla de bronce. En la primera ronda la selección había derrotado a las de los Comités Olímpicos de Túnez y Japón, perdido en un juego dramático ante el de Estados Unidos,  ganado al de Holanda un partido decisivo; y jugando con suplentes, perdido ante el de Francia. En la semifinal no pudo con el equipo presentado por el Comité Olímpico de Unión Soviética, pero por el bronce superó a su archirrival, el representativo de Brasil. El plantel estuvo compuesto por Daniel Castellani, Daniel Colla, Hugo Conte (recién se retiró en 2007), Juan Carlos Cuminetti, Esteban de Palma, Alejandro Diz, Waldo Kantor, Esteban Martínez, Raúl Quiroga, Jon Uriarte, Javier Weber y Claudio Zulianello. 

Muy cerca de los metales se quedó el tenista Martín Jaite, quien le ganó sucesivamente a Chris Pridham, Javier Frana y Bong-Soo Kim. Pero en los cuartos de final perdió con Brad Gilbert por 5-7, 6-1, 7-6 y 6-3 y así se disolvió su chance de asegurarse la medalla de bronce. 

La Selección mayor de fútbol, en tanto, era la campeona del mundo, título obtenido de la mano de un magistral Diego Maradona en México 86. Con las ilusiones renovadas en cada Juego Olímpico que comienza y las esperanzas de que los atletas de Argentina obtuvieran una nueva medalla, el fútbol aportó un sueño. El equipo contaba con jugadores del nombre de Carlos Alfaro Moreno, Fabián Cancelarich, Hernán Díaz, Néstor Fabbri, Luis Islas, Pedro Damián Monzón y Hugo Pérez entre otros, que invitaban a soñar. En la primera ronda el conjunto nacional integró el grupo C y empató con Estados Unidos, perdió con Unión Soviética y superó a Corea. Pero en los cuartos de final fue derrotado nada menos que por Brasil por 1 a 0. De esa manera el sueño de conquistar la medalla de oro en fútbol por primera vez quedó trunco una vez más.  


BARCELONA 1992


Hubo 107 esperanzas celestes y blancas repartidas en atletismo, boxeo, canotaje, ciclismo, esgrima, gimnasia, hockey sobre césped, judo, lucha, natación, pesas, remo, tenis, tenis de mesa, tiro, yachting, hockey sobre patines y pelota.  El tenis fue la única disciplina en la que se logró una medalla. Fue de bronce y la consiguió la dupla Javier Frana-Christian Miniussi. Para adjudicarse la medalla vencieron a Castle-Wilkins y Hlasek-Rosset y en las semifinales perdieron con los alemanes Becker-Stich por 7-6, 6-2, 6-7, 2-6 y 6-4. Como en tenis ambos perdedores de las semifinales se llevaban la medalla de bronce, no hubo necesidad de jugar el partido por el tercer puesto. Los atletas argentinos sumaron un oro en hockey sobre patines y otros  dos bronces en pelota, que ya había sido incluido en el programa, aunque también como exhibición en México DF 68. El hockey fue campeón luego de derrotar a los equipos presentados por los Comités Olímpicos de Japón y Suiza, empatar con los de Italia y Estados Unidos y perder con el de Portugal en la fase inicial. En la etapa semifinal, perdió con el de España pero luego superó a los de Portugal, Brasil, Italia y Holanda. En la final, tras un gran partido que terminó 6 a 6, en el tiempo suplementario el conjunto nacional logró marcar dos goles para derrotar a los españoles por 8 a 6 y quedarse con el oro. Gabriel y Pablo Cairo fueron las grandes figuras de la obtención argentina. Pese a que sólo haya sido el título de un deporte de exhibición, fue el momento en el que tras 40 años sin una medalla de oro Argentina volvió a ver flamear su bandera en lo más alto de un podio olímpico. 

Los atletas nacionales lograron  también el oro en trinquete con pelota de cuero, superando a sus pares de Francia, España y Uruguay en la primera ronda. En la semifinal volvió a medirse con los de Uruguay, a quienes derrotaron. Y en el encuentro final superó a los españoles por 40 a 30. Los ganadores de esa medalla fueron Fernando Abadía, Ricardo Bizzozzero, Fernando Elortondo y Juan Miró. En trinquete con pelota de goma se repitió el éxito obtenido con pelota de cuero. Los argentinos superaron a los franceses, españoles y uruguayos. En la semifinal volvieron a triunfar sobre los españoles y en la final sobre los franceses por un inobjetable 30 a 14. Juan Miró sumó su segunda medalla de oro en los Juegos. Gerardo Romano y Eduardo y Reinaldo Ross, la primera. Otras dos especialidades de pelota, el frontenis y el frontón con pelota de cuero, también ganaron sus medallas. En estos dos casos se obtuvo el bronce. Participaron en frontenis Luis Cimadamore, Guillermo Filippo, Rodrigo García de la Vega y Gerardo Romano. En la rueda preliminar perdieron ante España y México. Luego se repusieron con un triunfo sobre Cuba. En la semifinal fueron derrotados por España y en el partido para definir el tercer puesto vencieron a Cuba por 30 a 14. En frontón con pelota de cuero, Gustavo Canut, Fernando Elortondo, Guillermo Filippo y Carlos Huete no pudieron ganar ningún partido de la primera ronda: perdieron con España, Francia y México. En la semifinal sufrieron otro traspié ante los españoles y en el encuentro por la medalla de bronce lograron la única victoria en el torneo al derrotar a Francia por 35 a 28 para quedarse con ese premio ‘consuelo’.  


ATLANTA 1996


Ciento setenta y nueve argentinos fueron los que participaron en los Juegos del Centenario, esperados con ansias por todo el mundo. Por primera vez cinco equipos argentinos compitieron al mismo tiempo en los Juegos: basquetbol, fútbol, hockey sobre césped masculino y femenino y voleibol. Y todos se clasificaron entre los nueve primeros. Además, el COA participó en atletismo, boxeo, canotaje, ciclismo, equitación, esgrima, gimnasia, judo, lucha, natación, pesas, remo, tenis, tiro, beach volley y yachting.  Atlanta trajo sorpresas en cuanto al rendimiento de algunos atletas nacionales. La más grande la dio Carlos Espínola en la clase Mistral de yachting, quien obtuvo la medalla de plata. Para esto Espínola debió luchar mucho. Pero con 19 puntos se ubicó detrás del griego Kaklamanakis. Posteriormente Espínola subiría al podio nuevamente en Sydney 2000, Atenas 2004 y Beijing 2008.

Otra alegría fue la medalla de bronce de Pablo Chacón en boxeo en la categoría pluma. Chacón derrotó al jamaiquino Tyson Gray y a Jossian Lebon, de Islas Mauricio, para asegurarse el tercer puesto. En la semifinal perdió con el tailandés Somluck Kamsing por 20 a 8 y no pudo pelear por el oro. Pero llegar al bronce fue una conquista por demás exitosa. Una vez más el boxeo aportó una medalla después de México DF 68. El fútbol entregó la tercera medalla. Este deporte, en realidad, continuó en Atlanta 96 su odisea de conseguir el oro olímpico. El equipo nacional volvió a llegar como uno de los grandes candidatos y a medida que pasaron los partidos su chapa se acrecentó. En la primera ronda venció a Estados Unidos y empató con Portugal y Túnez. En los cuartos de final derrotó a España y en la semifinal, a Portugal. Pero en la final no pudo con Nigeria y con un gol polémico perdió 3 a 2. El plantel estuvo integrado por jugadores como Roberto Ayala, Hernán Crespo, Marcelo Gallardo, Ariel Ortega, Diego Simeone, Javier Zanetti y Gustavo López entre otros, que no podían creer que el gran sueño argentino se esfumaba de sus manos habiendo estado tan cerca de lograrlo.  


SYDNEY 2000


Nueve Juegos transcurrieron para que los atletas argentinos pudieran volver a conquistar cinco medallas. En Sydney 2000 se dio la mejor actuación argentina desde Helsinki 52. Fueron 145 los atletas argentinos, quienes compitieron en atletismo, boxeo, canotaje, ciclismo, equitación, esgrima, gimnasia, hockey sobre césped, judo, natación, pesas, remo, taekwondo, tenis, tenis de mesa, tiro, triatlón, voleibol, beach volley y yachting. 

Tres medallas llegaron desde el agua. El yachting trajo una de plata y dos de bronce. Carlos Espínola volvió a ocupar el segundo escalón en los Juegos para colgarse la de plata, otra vez en la clase Mistral tal como lo había hecho en Atlanta 96. Serena Amato conquistó el bronce en la clase Europa y se convirtió en la cuarta atleta argentina en lograr una medalla en un deporte individual. Y la dupla Javier Conte-Juan de la Fuente, en la clase 470, se ubicó tercera y se adjudicó también su medalla. Quizá la historia que más emocionó a los argentinos durante estos Juegos fue la del seleccionado femenino de hockey sobre césped. Las chicas habían venido demostrando que su nivel estaba creciendo a pasos agigantados y llegaron a Sydney con el gran sueño de pelear por una medalla. El debut fue con un triunfo ante Corea del Sur. Luego llegó la victoria sobre Gran Bretaña. Pero con las derrotas con Australia (lógica, por cierto) y España, las chicas se clasificaron con lo justo para la segunda ronda. Allí un error de interpretación del reglamento convirtió lo que era una gran chance de medalla en una verdadera epopeya. Las jugadoras ofrecieron el corazón y sacaron fuerzas de donde no tenían. Y allí nacieron Las Leonas que lograron lo que pocos imaginaban: llegar a la final. Las victorias ante Holanda, China y Nueva Zelanda depositaron a las chicas frente a la posibilidad de conseguir el oro. Allí enfrentaron a Australia, el local y máximo candidato, que hizo pesar ambas condiciones. Otro 3 a 1 en contra determinó que Argentina obtuviera la medalla de plata. Igualmente el festejo y la alegría fueron enormes. Claramente habían cumplido con sus expectativas. 

Otra actuación para destacar fue la del seleccionado de voleibol. Pese a no conquistar ninguna medalla culminó con un meritorio cuarto puesto, dando la gran sorpresa en los cuartos de final cuando dejó eliminado a Brasil tras superarlo por 3 a 1 en un partidazo. Posteriormente, el conjunto dirigido por Carlos Getzelevich, que contaba con la presencia de Marcos Milinkovic, Javier Weber, Hugo Conte, entre otros, perdió en las semifinales contra Rusia 3 a 1 y luego fue derrotado 3 a 0 por Italia por la medalla de bronce.  


ATENAS 2004


Los atletas argentinos habían tenido una brillante actuación en Sydney, pero lo hecho en Atenas fue histórico. La misión cosechó seis medallas: dos de oro y cuatro de bronce para darse el gusto de volver a ganar un título tras 52 años de sequía.

Con una delegación de 156 deportistas, el COA viajó a la cuna del olimpismo con participantes inscriptos en atletismo, basquetbol, boxeo, beach volley, canotaje, ciclismo, natación, equitación, esgrima, hockey sobre césped, fútbol, judo, pesas, taekwondo, remo, tenis, tenis de mesa, tiro, triatlón, voleibol y yachting.

Para estos Juegos, Buenos Aires había perdido la candidatura en la fase final de la elección. Nuevamente llegó una alegría desde el agua y otra vez con Carlos Espínola, quien además se convirtió en el primer deportista argentino en ganar tres medallas olímpicas consecutivas. Aunque esta vez el abanderado de la delegación participó junto a Santiago Lange en la clase Tornado. 

Otras que volvieron a ratificar su gran nivel fueron las Las Leonas. El conjunto dirigido por Sergio Vigil se subió nuevamente al podio tras vencer a su par chino por 1 a 0 luego de que perdiera su chance de pelear por el oro ante el conjunto holandés.  Otras dos medallas llegaron a través de la natación con Georgina Bardach en los 400 metros medley (bronce) y del tenis con el dobles integrado por Paola Suárez y Patricia Tarabini (bronce).  Pero el gran día, el día soñado, sería el penúltimo de los Juegos. Justamente un sábado 28 de agosto Argentina tocó el cielo con las manos con dos medallas de oro. Primero fue el fútbol. Tras vencer en la final a Paraguay por 1 a 0, el seleccionado de Marcelo Bielsa conquistó el único logro que le faltaba al país en su basta historia futbolística. El equipo, que tuvo a Carlos Tevez (fue el máximo goleador) como su máxima figura, fue claramente superior a sus rivales. Tanto fue así que ganó el torneo invicto (disputó seis partidos) y sin ningún gol en contra. 

La otra gran alegría fue la del básquetbol. Con una mística inconfundible que llegó al corazón de todos, la llamada ‘Generación de oro’ conformada por Emanuel Ginóbili (MVP del torneo), Alejandro Montecchia, Fabricio Oberto, Luis Scola y Juan Ignacio Sánchez entre otros gigantes, tuvo un desempeño superlativo. El primer golpe fue ante los representativos del Comité Olímpico de Serbia y Montenegro: 83 a 82 con un doble agónico de Ginóbili para tomarse revancha de la final del Mundial de Estados Unidos 2002. Luego de dos derrotas ante los de España e Italia, en la fase decisiva el conjunto dirigido por Rubén Magnano sacó lo mejor de sí. Por las semifinales venció al temible Dream Team por 91 a 89 en un encuentro que difícilmente podrá olvidarse no sólo por lo intenso sino por el simple hecho de que los argentinos, tal como lo hicieran en el Mundial, dejaron otra vez al de Estados Unidos fuera de competencia. Y luego —sin Oberto, lesionado en las semifinales— se tomó revancha de los italianos y les ganaron la final.  Otros argentinos que no llegaron a obtener medallas pero que cumplieron buenos actuaciones fueron Alejandra García, que llegó a la final de salto con garrocha y Santiago Fernández, cuarto en la final del single de remo.   


BEIJING 2008


Cuatro años después, la historia se volvió a repetir. Argentina igualó en Beijing 2008 la cantidad de medallas obtenidas en Atenas 2004. La misión, que tuvo como abanderado al basquetbolista Emanuel Ginóbili, cosechó seis podios (dos medallas de oro y cuatro de bronce) y alcanzó sus picos con las sólidas actuaciones del seleccionado de fútbol y de la dupla de ciclismo compuesta por Juan Curuchet y Walter Pérez.Además se destacaron la Selección femenina de hockey sobre césped, el seleccionado de basquetbol, la judoca Paula Pareto y la dupla Carlos Espínola-Santiago Lange en yachting.

En fútbol, el conjunto dirigido por Sergio Batista defendió el título conseguido por el de Marcelo Bielsa cuatro años atrás y se quedó con la medalla de oro tras vencer en la final a Nigeria por 1 a 0 con un gol de Ángel Di María en un encuentro que se jugó en el formidable Nido de Pájaro.


Curuchet y Pérez también se subieron a lo más alto del podio olímpico tras consagrarse en la americana luego de superar a los españoles Joan Llaneras y Antonio Pérez y a los rusos Mikhail Ignatyev y Alexei Markov. Las Leonas no pudieron conquistar el oro y volvieron a quedarse con el bronce después de derrotar a Alemania por 3 a 1. 

Pareto obtuvo una medalla histórica de bronce para su deporte en la categoría hasta 48 kilogramos y Espínola y Lange también fueron de bronce en la clase Tornado. Con seis medallas, Argentina igualó la quinta mejor producción en la historia de los Juegos Olímpicos. 



LONDRES 2012


La delegación argentina consiguió 4 medallas: el oro de Crismanich en la categoría hasta 80 kilos de taekwondo, desde 1948 la Argentina no conseguía un oro a nivel individual, la plata de Las Leonas en hockey y dos bronces, el de Del Potro en tenis y De la Fuente y Calabresse en la Clase 470 de Yachting, deporte que cosechó medallas en los últimos cinco Juegos Olímpicos. Centrarse solo en el recuento de preseas sería injusto, ya que no se valoraría la permanencia entre los mejores de los deportes de conjunto; como así tampoco el crecimiento, buen desempeño y actuaciones descollantes de los atletas nacionales que se alzaron con diez diplomas olímpicos.

El seleccionado de básquet no pudo con Rusia en el partido por el bronce y terminó en el cuarto puesto lo que ilusiona pensando en el recambio generacional. El remo argentino contó con botes altamente calificados. La dupla Suárez-Rosso tras haber ganado su semifinal terminó en la cuarta posición. Su par femenino integrado por Gabriela Best y Laura Ábalos cruzaron terceras la meta de la semifinal apoderándose del noveno puesto al igual que el singlista Santiago Fernández. Javier Correa y Rubén Voisard Rezola en K2 no subieron al podio por poco más de un segundo quedando quintos. El boxeador Yamil Peralta se ubicó quinto al caer en cuartos de final por 13 a 10 frente al búlgaro Tervel Pulev. Capítulo aparte para Germán Lauro quien rompió 3 veces en el día el record argentino en lanzamiento de bala, quedó en el sexto lugar y el atletismo volvió a disputar una final olímpica después de 50 años. El histórico octavo puesto en anillas del gimnasta Federico Molinari le dio a su deporte la primera final olímpica. La judoca Paula Pareto  perdió en el segundo combate del repechaje, ese que le daba el tercer puesto, y terminó quinta, con la satisfacción de haber estado muy cerca de su segunda presea en igual cantidad de Juegos. En dobles mixtos de tenis, Gisela Dulko y Juan Martín Del Potro obtuvieron el diploma olímpico al caer por 2-6 y 5-7 ante los estadounidenses Raymond y Bryan.

Los seleccionados de voley y handball prometen dar que hablar con vistas al nuevo ciclo olímpico ya que los primeros cayeron en cuartos nada menos que contra Brasil dejando una muy buena actuación y apoderándose del quinto puesto y los Gladiadores hicieron su debut en un Juego Olímpico dejando una buena imagen y posicionándose décimos.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Juan Domingo Perón, y los deportes

Nacido el 8 de octubre en lobos provincia de Buenos triple presidente constitucional practico pugilismo desde su juventud y luego estando en el poder , fue su principal impulsor según relatan por las tardes desarrollaba su otra pasión mas halla de la política , el general llegaba a granaderos que se encontraba a pocos metros de la residencia de Olivos .El General se sentaba al costado del escenario mientras observaba como los soldados etc colgaban las cuerdas del cuadrilátero por las noches cuentan se armaban distintos combates algunos eran amateur y algún otro profesional ,el arbitraje estaba a cargo de algun suboficial .Perón tenía la forja deportiva prototípica de un militar educado en la segunda década del siglo pasado. Normalmente, todos los oficiales del ejército practicaban tiro o esgrima. Aunque los seguidores de su historia cuentan que se destacó en fútbol, lo que le apasionaba era el boxeo. Un deporte que además de haberlo practicado, fue dirigente y era seguidor permanente. Sin embargo, fue en la esgrima donde pudo convertirse en un deportista federado. Fue campeón del ejército entre 1918 y 1928, lo que le daba plafón para esperanzarse y participar en los primeros juegos olímpicos a los que Argentina concurrió con una delegación, Amsterdam 1924.

Perón dirigiendo un combate de boxeo. Escuela de suboficiales


Juan Domingo Perón, Carlos Aloé, el jefe y subjefe de la Policía Federal y el señor Renzi en un match de boxeo
Peron gestiono por vía diplomática la pelea de Pscaul Perez y el Japonés Yoshio Shirai en Japón.se llevo a cabo un 26 de Noviembre en el Estadio Korakuen de Tokio. Fue a 15 rounds, como era norma en las peleas por títulos mundiales en aquel entonces. El argentino venció al japonés por puntos, en decisión unánime, luego de haberlo derribado en el segundo y nuevamente en el doceavo round. La pelea trascendió al tiempo y el pequeño gigante con 1,52m se convirtió en el boxeador más pequeño en ganar un título mosca. Pascual Pérez, simpatizante del radicalismo, dedicó el triunfo al presidente Perón, irónicamente, desde el ring y por la radio cerrando su dedicatoria con la frase: "¡Cumplí, mi General! "




Y quien no recuerda esa celebre frase “…dos potencias se saludan General”, le dijo desparpaja mente a Perón, a Perón le brotó una sonrisa espontanea, y le tendió esa manaza que también parecía de un boxeador, era el encanto de las noches del Luna, Gatica y Perón, Perón y Gatica.


Tanto El general amaba este deporte que se lo podia ver en grandes veladas por el titulo o no acompañado de Maria Eva Duarte
Se podria decir que Argentina era la meca sudamericana a nivel deportivo.ntre 1946 y 1955, acompañados por grandes inversiones hacia nuestros deportistas que, una vez desterrado el Peronismo, pagarían las consecuencias.
Nuestro país recibía eventos de envergadura: la mítica carrera Buenos Aires-Caracas en 1948, el Campeonato Mundial en Tiro de 1949, el Mundial de Básquet en 1950 y los primeros Juegos Panamericanos de 1951, entre los suceso más importantes. A su vez, la infraestructura seguía creciendo: se inauguraba el Tomas Ducó, estadio de Huracán, en noviembre de 1949, el Juan Domingo Perón, cancha de Racing, en septiembre de 1950 y el “Autódromo 17 de octubre”, rebautizado como Juan y Oscar Gálvez, el 9 de marzo de 1952.uan Manuel Fangio y Pascual Pérez, primer campeón argentino de boxeo en la historia peso mosca y campeón olímpico en Londres 1948, resultaron dos hijos pródigos para el Peronismo. El primero, con el apoyo monetario del gobierno de Juan Perón, viajó a Europa, y en 1949, con 37 años, logró éxitos regulares en el circuito europeo con siete triunfos. Luego ganaría los campeonatos de 1951, 1954, 1955, 1956 y 1957, con cuatro escuderías diferentes.“Perón apoya al deporte”. Ese era el slogan propuesto desde la Presidencia de la Nación para su total desarrollo. Muestra de ello fueron los Juegos Panamericanos de 1951, en Buenos Aires, primeros que se realizaban en el país. En principio, dichos Juegos se iban a llevar a cabo en 1942, pero el involucramiento de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial obligó al Gobierno argentino a posponerlos.




La organización de estos Juegos Panamericanos contó con la colaboración de importantes deportistas, como el atleta Delfo Cabrera (abanderado de la delegación argentina en el acto inaugural), el maratonista Juan Carlos Zabala (medallista en Los Ángeles 1932), y los boxeadores Pascual Pérez (oro en Londres 1948), Oscar Casanovas (oro en Berlín 1936) yCarmelo Robledo (oro en Los Ángeles 1932).




Argentina finalizó primero en el medallero, con 154 medallas (68 oros, 47 platas y 39 preseas de bronce), superando ampliamente a Estados Unidos, que logró 98. Pero más allá del primer puesto obtenido, se destacó la actuación de Cabrera, campeón de la maratón de atletismo en el estadio de River.




Aplaudido, ovacionado y aclamado por todo el público local, Delfo ya había conseguido el oro olímpico tres años antes en Wimbledon. Sin embargo, Argentina también consiguió otras seis medallas de oro en la misma disciplina: las de Ricardo Bralo, Sixto Ibañez, Ricardo Heber,Emilio Ortiz y dos para Ingeborg Mello de Preiss.


... Juan Domingo Perón (al centro) y los destacados boxeadores Pascual Pérez (a la derecha de Perón) y Eduardo Lausse (a la izquierda del presidente).

La relación entre Juan Domingo Perón y Delfo Cabrera fue más allá de la competencia:finalizados los Juegos Olímpicos, el presidente ofreció al atleta una casa y un pasaje preferencial para volver a la Argentina, algo que Cabrera rechazó para no sentirse un privilegiado entre sus compañeros. Finalmente, Delfo, bombero de profesión, fue nombrado cabo de honor en la policía.

martes, 9 de febrero de 2016

Una pincelada Historica

El lunes 5 de septiembre de 1892 se organizó un festival de boxeo en el Teatro de La Zarzuela (Mitre 1445, Capital Federal). Hubo tres peleas y, en la de fondo, combatieron el londinense Tom Bull y el galés Alexander Gibb, oriundo de Glasgow en el cual el gales pierde por puntos ambos púgiles ganaron esa noche 1.200 pesos , 75 por ciento para el vencedor Según La Nación del día siguiente, en primera plana y con el título “Asaltos a puñetazos”, el cronista que presenció el mismo fue durísimo con sus críticas. En el mismo año pero un 12/07/1982 en el salón La France Tom B ukk venció a su compatriota George Davis y se llevo una bolsa de 800 pesos y esa noche fue retado por el norteamericano Jack Ashton por mil pesos por un combate que nunca se concreto .


Un 7 de septiembre el Concejo Deliberante prohibió la actividad en toda la ciudad. Pero, como en nuestro país muchas veces fuimos a contramano de la historia, esa misma noche y, en New Orleans, James J. Corbett le GKO 21 a John L. Sullivan y logró el título mundial pesado: fue la 1ª pelea con esa corona en juego donde los púgiles usaron guantes (la anterior había sido a puño limpio en 1889). Años después se realizaron algunos festivales con permiso especial y, el 23 de marzo de 1920, se fundó la Federación Argentina de Box (FAB)


En el año1907 llega a argentina el pugil willie Gould ,instalandoce en la ciudad de Buenos Aires . El 2/8/1908 en la Sociedad Sportiva Argentina, en Palermo, Willie Gould le ganó por nocaut en cuatro rounds a Alfredo Culpín y fue reconocido como campeón argentino absoluto de peso pluma a peso pesado.

Fue árbitro del combate Jorge Newbery. Gould tenía 25 años y pesaba 57 kilos. Fue el primer boxeador reconocido como campeón argentino. Gould había nacido en Londres el 1 de enero de 1883 y residía en el país. Realizo una enorme campaña en el pais y en eruropa  se retiro del boxeo al perder con Gustavo Leneve en colonia Uruguay  un 28 de mayo de1915 por el titulo argentino welter y a su vez pesado .

Gould falleció un 2 de abril de 1953  a los 70 años en el pais que abrazo como su lugar en el mundo Argentina Buenos Aires



El Precursor


Jorge Newbery fue aviador, deportista, funcionario público, ingeniero y hombre de ciencia argentino, 

destacándose en todas esas actividades. Pero sobre todo es recordado por ser el creador y fundador de la Aeronáutica Militar Argentina.

Era hijo del odontólogo estadounidense Ralph Newbery y de la argentina Dolores Malargie, nació en el domicilio familiar situado en la calle Florida de Buenos Aires. A la edad de ocho años visitó solo los Estados Unidos. Más tarde, de nuevo en Argentina, realizó sus estudios en la escuela escocesa San Andrés de Olivos, obteniendo el título secundario de bachiller en 1890
 Sin duda alguna fue unos de los introductores de los deportes europeos en argentina. En los años 1901 se consagro campeon de florete un año despues salio campeon  en remo y en lucha grecoromana.

Corria el año 1909 cuando fundo con otros compañeros , el  Aero Club Argentino , en el año 1912  cruzo el Rios de la Plata de ida y vuelta. Realizo viajes en globos  y murió en un viaje preparatorio al cruce de los Andes en avion.

Su escalera y pasion por los aviones no era lo unico que le apasionaba desde la mas tierna infancia , sino que ademas era un amante del pugilismo  el cual practico  con las reglas  del Marquez de Qeensberry  dicha actividad  la realizo como aficionado o como se dice hoy amateur sosteniendo varios pleitos incomparable .
Cuando vuelve de Estados Unidos con el titulo de ingeniero bajo el brazo en argentina el boxeo queda prohibido por un consejal llamado carrasco un 6 de septiembre de 1892, fecha histórica para los memoriosos del box ya que en estados unidos se enfrentaban Jonh Sullivan vs Corbett  en su primera lucha por el titulo  de los pesos completo con guantes algo también histórico para la época.
Jorge Newbery sostenia que el pugilismo debia ser practicado por los jovenes que se alistaban para el ejercito ya que si se enfrentaban cara a cara podrian defenderse a puño limpio y el resto lo ayudaria.


El pugilismo se practico en sotanos , residencias cerradas y clubes durante su prohibición , en los años 1906 el Coronel Ramon L Falcon funda la escuela de cadetes de la Policia Federal e impuso como materia obligatoria el pugilismo algo que le hubiera encantado ver a Jorge Newbery la llegada de grandes pugiles al pais como jack johson campeon del mundo que fulmino a sus rivales a Jose Guiralechea en 30 segundos , Enrique Wilkinson en 3 raund y a Jack Murray , el comienzo del boxeo en argentina una semilla que sembró este amante de los deportes aquel que que en1896 desafió a boxear amistosamente a Carlos Delcasse, pero no bajo las rudas reglas de “a savaté” francés —una técnica que autorizaba golpes con pies y manos— sino con las que a él le habían enseñado en los Estados Unidos, las del marqués de Queenberry, que apenas comenzaban a divulgarse en Buenos Aires.

El combate se realizó en Lavalle (actual Juramento) y Vidal, lugar estaba a un par de calles de la casa de la familia Newbery, del mismo lado del bajo caserío que dividía la prolongación de la elegante avenida Santa Fe, convertida en un camino real bautizado 25 de Mayo (actual avenida Cabildo). En la pelea se enfrentaron un joven y un hombre de 44 años que había sido campeón argentino de “a savaté“. El instructor francés que había entrenado a Delcasse quedó estupefacto con la derrota de su pupilo.

Esta pelea está considerada la primera realizada en la Argentina con reglas semejantes a las actuales, aunque sin guantes y a puño limpio

Jorge Newbery, fue un precursor y un adelantado para su epoca un hombre que dejo una huella incomparable en el deporte argentino .


CRONOLOGÍA DE JORGE NEWBERY

1875 El 27 de mayo nace Jorge Alejandro New-bery, hijo del dentista norteamericano Ralph Newbery y de su esposa María Dolores Malagarie, criolla de ascendencia francesa. A los ocho años viaja a Nueva York a conocer a sus abuelos y al regreso ingresa en la escuela escocesa de Saint Andrews.


1895: Jorge Newbery regresa de la Universidad de Cornell, en los Estados Unidos, con el título de ingeniero electromecánico. Lo nombran jefe de la Compañía de Luz y Tracción del Río de la Plata, y allí permanece dos años.


1896: Jorge Newbery desafia a boxear amistosamente a Carlos Delcasse, con las reglas aprendidas en los Estados Unidos, y lo derrota.


1897: Una vez retirado de la Compañía de Luz, se enrola en la Marina de Guerra con el grado de capitán de navío. Se convierte en profesor de natación de la Escuela Naval y socio activo del Centro Naval.


1899: En diciembre, viaja a Londres, integrando una comisión que adquiriría equipos eléctricos, a raíz de la tensa situación con Chile. En Londres interviene en dos competencias de boxeo y las gana. De regreso, el intendente Adolfo Bullrich lo nombra Director General de Alumbrado, cargo que conserva toda su vida; abandona la Marina.


1903: El 25 de mayo, Newbery triunfa en una carrera de botes de ocho remos, de 1.500 metros. El 17 de diciembre de 1903, Orville Wright vuela unos 260 metros.


1904: El 13 de marzo, el matrimonio Silimbani-Cimolini realizan pruebas en globo, cae al río el aeróstato de Cimolini, ocasionándole la muerte.


1906: Newbery escribe acerca del grafito artificial, y en Francia, el brasileño Santos Dumont vuela en un aparato de su propio diseño. Se inician las obras que permitirán circular al tranvía eléctrico con terminal en Flores. Newbery instala luces en distintos barrios. Mueren Bartolomé Mitre (19 de enero), el presidente Manuel Quintana (12 de marzo), Carlos Pellegrini (17 de julio) y Bernardo de Irigoyen (27 de diciembre). En el Senado rechazan otorgar apoyo económico a la participación de la Argentina en los Juegos Olímpicos. Se acepta la instalación de academias de boxeo en la ciudad, donde este deporte estaba prohibido.


1907: El 5 de diciembre, en la casa de Carlos Delcasse, Newbery se bate a duelo. El barón De Marchi, yerno del presidente Roca, preside de manera honorífica la Sociedad Sportiva Argentina, de la cual era presidente Florencio Martínez de Hoz; lo acompañan Jorge Newbery, José Félix Uriburu y su hijo, además de Emilio Anchorena. Se entrena como medio campista del equipo de Gimnasia y Esgrima y el Io de septiembre su equipo derrota a Estudiantes de Buenos Aires. Organiza una colecta para adquirir el predio del club. Huelga nacional de inquilinos. El 28 de noviembre se funda el Aero Club, inicialmente como un anexo del Jockey Club. Acompañan a Newbery Aarón de Anchorena, Carlos Pacheco y Alberto Mascías. El día de Navidad el Pampero se eleva desde la Sociedad Sportiva Argentina, ubicada en el barrio de Palermo y cruza el Rio de la Plata. Lo tripulan su dueño, Aarón de Anchorena, y Jorge Newbery.


1908: El 13 de enero de 1908 se independiza el Aero Club Argentino, del que fue primer presidente Aarón de Anchorena. El domingo 12 de abril, la Sportiva, el Aero Club y el Círculo de la Espada organizan competencias de tiro con pistola, asalto con espada, e hípicas. Newbery triunfó con espada de combate. Continúan con éxito las pruebas del Pampero. El 17 de octubre, tripulado por Eduardo Newbery y otros, desaparece en pleno vuelo sin que nunca se encuentren sus restos. El 31 de octubre Jorge renuncia a la Comisión Directiva del Aero Club. El 19 de noviembre Jorge Newbery se casa con Sarah Escalante.


1909: El 5 de enerO llega al puerto de Buenos Aires el globo comprado en Francia por Horacio Anasagasti; lo bautizan Patriota y vuela por primera vez el 24. Newbery asiste al Congreso Científico Americano en Santiago de Chile y prepara un informe sobre el incremento del alumbrado público. El 2 de abril el Patriota vuela otra vez tripulado por Lisandro Billinghurst, a quien acompaña Jorge Newbery. A fin de mes Newbery y Anasagasti organizan una asamblea para reiniciar las actividades del Aero Club.


El 27 se elige una nueva comisión directiva, con Jorge Newbery como presidente. Son vocales De Marchi, Anasagasti y Anchorena. Sangrienta represión del acto obrero del Io de mayo. Desembarca un nuevo globo, al que llaman Huracán. Luis Blériot cruza el Canal de la Mancha en avión. Creación del Sindicato Aéreo Argentino. El Patriota vuela con destino a Campo de Mayo.


El Aero Club obtiene una nueva sede, con apoyo del municipio. En Rosario despega el Huracán.Von Zeppelin cruza Alemania con su dirigible. El 3 de octubre el Patriota levanta vuelo desde la quinta Los ombúes. Negociaciones de Newbery para adquirir cinco aviones. El 14 de noviembre muere en un atentado el jefe de policía Ramón Falcón. El 21 de noviembre compiten el Huracán y el Patriota en el Hipódromo de La Plata. El 27 de diciembre Newbery intenta su vuelo sobre Brasil con el globo Huracán.


1910: El 8 de enero, llega a Buenos Aires el aviador francés Henry Brégi, con dos aviones Voisin. El 16, invitado por el Barón De Marchi, llega el italiano Ricardo Ponzellli, con un avión similar al de Brégi. Ambos realizan los primeros vuelos mecámcos de Sudamérica desde Campo de Mayo. El Aero Club Argentino, a pedido de la Comisión de Festejos del Centenario, organiza un festival de aviación y construye un aeródromo en la actual Villa Lugano, entre las calles Chilavert, Murguiondo, Madariaga y Lisandro de la Torre. Se inaugura oficialmente el 23 de marzo con un vuelo de Emilio Eugenio Aubrun, quien efectuó el primer despegue el 5 de marzo con un Bleriot X, y el 13 el primer vuelo nocturno del país; el 11 de marzo despega Henry Piquet.


1912: A fin de año inicia sus actividades la Escuela Militar de Aviación con un biplano Henri Farman, para la etapa inicial de la instrucción, y un monoplano Bleriot XI para perfeccionamiento. Newbery obtiene su carnet de aviador y colabora con la recolección de fondos para comprar equipamiento.


1913: Newbery viaja a Europa y allí difunde los logros de la aviación argentina: vuela en los nuevos aparatos.


1914: En el diario La Nación, el 17 de enero se dan noticias de los progresos de Newbery junto a pilotos franceses. Había regresado pocos días antes, el 14, con dos motores de 80 caballos de fuerza construidos de acuerdo con sus instrucciones para su Morane Saulnier.


El 10 de febrero bate el récord de altura: 6.225 metros. El 22 viaja a Mendoza para evaluar las condiciones del cruce de la Cordillera. El Io de marzo muere trágicamente, mientras realizaba una exhibición ante un grupo de amigos, conduciendo el avión de Fels. Sus restos son llevados al día siguiente a Buenos Aires y una multitud los acompaña hasta el cementerio de la Recoleta.